Una sesión de control al Gobierno entre móviles y iPads

  • – ¿Tiene sentido que estén los diputados aunque no se toquen sus temas?
  • – ¿Tienen sentido las preguntas de control del partido del Gobierno?
  • – ¿Hay que plantear otro sistema para controlar al Gobierno?

Justo antes de que se suspendieran las visitas del público al Congreso de los diputados el pasado 1 de diciembre por las obras que se están llevando a cabo, tuvimos la oportunidad de asistir a la sesión de control al Gobierno (el miércoles 26 de noviembre).

Cuando se sigue la sesión por streaming a través del canal del Congreso en directo únicamente se ve a la persona que pregunta y al miembro del ejecutivo que contesta, que es, al fin y al cabo, lo que en teoría interesa, pero se escapa de nuestra visión lo que ocurre en el resto de la sala.

Diputadas con el móvil, el iPad y hablando por móvil.

Diputadas con el móvil, el iPad y hablando por móvil. Foto: Jaime García. abc.es

En ocasiones los medios de comunicación muestran un momento de la sesión en el que hay muchos escaños vacíos, pero lo cierto es que los parlamentarios hacen actividades diversas dentro de la Cámara y van entrando y saliendo a lo largo de las dos horas de preguntas de control al Gobierno.

Así vivimos nosotros la sesión de control:

Antes de empezar

Los diputados van llegando poco a poco y charlan entre ellos, también los de distintos formaciones. Por ejemplo, vimos a Rosa Díez (portavoz de UPyD) charlando muy concentrada con los diputados de ERC. Habían pasado tres días desde las elecciones catalanas.

Inicio de la sesión: Rajoy y Sáez de Santamaría acaparan la atención

El primero en intervenir fue Cayo Lara, que preguntó a Rajoy sobre los desahucios, entre mucho ruido. Cuando el presidente empezó a contestar se hizo el silencio.

Desde nuestro campo de visión comprobamos que algunos diputados sí que escuchaban e iban siguiendo la sesión. También observamos que otros miraban de forma compulsiva el iPhone, leían noticias en los famosos iPad, el periódico en papel, otros charlaban con el diputado del escaño de al lado, y al menos un par hablaron por teléfono durante las primeras preguntas.

Queremos resaltar que en cada escaño hay un ordenador de sobremesa y un teléfono, pero no vimos que casi nadie los usara, en general los diputados fueron más dados en esta sesión a usar sus dispositivos móviles.

Pregunta del PP: huida de los grupos del hemiciclo

En cuanto acabaron de contestar Rajoy y Sáez de Santamaría desaparecieron del hemiciclo y llegó el turno de preguntar del PP. Guillermo Mariscal pidió al ministro de exteriores, José García-Margallo, que valorara la cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado de Cádiz. El revuelo en este punto fue tremendo. Empezaron a levantarse diputados de todos los grupos y a marcharse.

Fueron pocos los que siguieron atentamente la sesión. Nos fijamos en que los que más escuchaban eran los parlamentarios del Grupo Mixto, los de UPyD, alguna fila del PSOE, determinados diputados del PP (CiU se escapaba de nuestra visión).

Los ministros también fueron entrando y saliendo. Con sus mesas llenas de papeles, esperaban a que llegase la pregunta que tenían que contestar, pero en cuanto acababan dejaban el hemiciclo.

En el bar del Congreso: muy pocos diputados

Al finalizar la sesión pudimos pasar por el bar del Congreso, ese en el que el café cuesta 80 céntimos. Como mucho vimos a un par de diputados que tomaron su café o tentempié y se marcharon enseguida.

Somos conscientes de que hay que asistir a más de una sesión para tener idea de lo que se hace en el Congreso. Junto a nosotros, en la tribuna de público, había estudiantes, ciudadanos y ciudadanas que asistían por curiosidad, algún turista…

La primera impresión que nos llevamos fue de que pocos diputados escuchan, otros trabajan en otras cosas o leen la prensa durante la sesión y otros se ausentan. En conclusión, el actual sistema de control al gobierno tal y como está planteado deja mucho que desear. ¿Cabría algún tipo de innovación en el sistema?

Función de control

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