Los partidos políticos se olvidan de la transparencia

– Solo incluyen algunos de los requisitos de Transparencia Internacional España
– Principalmente faltan datos de patrimonio y nóminas

Artículo de: Laura Tejedor Fuentes, Guillermo Villar Rodríguez, Rafael de las Cuevas Sáez, Elena Pinilla Cirujano, María Navarro Sorolla, Sandra Sánchez Merinero, Alicia Arévalo Bernal y Carla Chaverri Terán

Llegar a un pacto de gobierno no es la única tarea que tienen los partidos políticos en abril. El examen de Transparencia Internacional España llegará en breve para penalizar el ocultismo económico, financiero y ético de los partidos. Antes de que se publique, los alumnos del Máster de Periodismo de Datos del Centro Universitario Villanueva hemos hecho una prueba sorpresa a PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos, Izquierda Unida, Compromís, del grupo mixto; junto a UPYD, de la sección de antiguos miembros del Congreso. Las puntuaciones varían bastante.

Evaluación 2016 del máster de Datos Villanueva según criterios de Transparencia Internacional 2015

Evaluación 2016 del Máster de Datos Villanueva según criterios de Transparencia Internacional 2015

Un examen imprevisto contra la opacidad de los partidos

Abril de 2015, los partidos políticos están de enhorabuena: han obtenido buenas notas en el test anual de Transparencia Internacional. ¿Qué resulta si se hace ahora el mismo examen? Que solo ‘hacen los deberes’ cuando el peligro acecha, ya que los enlaces rotos, las cajas vacías o los apartados sin actualizar son los protagonistas de esta prueba inesperada.

Según nuestro criterio, adiós al notable y al sobresalienteCiudadanos, el empollón que ha llevado al milímetro los apartados de Transparencia Internacional en 2015, sale bien parado con un 7,5.

PodemosPP han bajado la guardia, pero superan el aprobado y a UPYD, sobresaliente en 2015, le ha fallado el ‘Progreso’ esta vez.

PSOE se ubica en el centro, con un 5,5. Quienes se van más a la izquierda son el equipo de Alberto Garzón (IU) y el del diputado Joan Baldoví (Compromís), con un 4 y un 3 respectivamente. Necesitan ‘ponerse las pilas’ para recuperarse o, al menos, para el próximo examen sin sorpresas de Transparencia Internacional.

Cuentas anuales de los partidos

El examen comienza de forma sencilla: los participantes resuelven, sin excepción, las cuentas anuales del partido (eso sí, las de 2013 y 2014, porque las de 2015 no estarán listas hasta junio de este año).

Pero a veces el alumno se acuerda de la teoría y sube la información nueva, y otras veces no, desde abril hasta ahora el panorama ha cambiado bastante. PodemosCiudadanos, en su corta vida nacional, son los únicos de la clase que saben contestar la fecha en la que remitieron sus cuentas al Tribunal de Cuentas en 2013 y 2014.

También estos dos alumnos se llevan más puntuación en la exigencia del último informe de fiscalización de las cuentas (el de 2013, ya que el tribunal lo emite dos años después) porque en 2013 todavía no habían entrado en la clase política nacional.

Podemos (nacido en 2014) logra el punto entero y Ciudadanos, que fue partido autonómico entre 2006 y 2014, consigue medio. El PP cumple con nota, pero el resto no tiene excusa, y los datos de informes anteriores (el de 2012 del PSOE) o los enlaces rotos los hemos corregido con un tachón.

Pablo Iglesias y Mariano Rajoy, airosos en la anterior cuestión, no pueden cantar victoria tan pronto: a diferencia de sus formaciones, los camaradas de Pedro SánchezAlbert RiveraGorka Maneiro incluyen los presupuestos anuales de los dos últimos ejercicios con la última liquidación presupuestaria. El grupo de Baldoví no se luce tampoco con este ejercicio y al de Alberto Garzón le falta la liquidación presupuestaria.

Ingresos y gastos de los partidos por comunidades autónomas

Pero, ¿qué ocurre con los ingresos y gastos por comunidades autónomas y componentes de los partidos? En el examen de transparencia, nuestros alumnos no solo deben colocar las cifras millonarias totales, sino también el desglose autonómico y orgánico: UPYD da ejemplo a sus compañeros y los recoge en su memoria del ejercicio 2014, Compromís casi acierta, con diferentes documentos sin desglosar sus pérdidas y ganancias desde 2011 a 2014.

La propuesta de gobierno del 131, PSOECiudadanos, dejó de cumplir con sus gastos e ingresos en 2013 (el enlace de la memoria de 2014 del PSOE nos redirecciona a la web), PP rellena únicamente el desglose geográfico y Podemos se queda corto, sin aclarar el detalle geográfico de forma visible y obligando a pulsar en cada factura para conocerlo.

La parte más fácil de un examen es poner los datos personales de sus miembros, pero en política parece que no tanto: los jóvenes CiudadanosPodemos dan ejemplo y recogen sus entidades vinculadas, el PP saca pecho entre los veteranos, pero UPYD y, sobre todo, PSOE, quitan de la web la información principal de las entidades vinculadas ayer y hoy al partido para incluirlas de forma residual en memorias anuales, e IU forma grupo también en este examen con Compromís, pero en materia de fallos.

Cuando se exige lo contrario, eliminar datos de sus listas, en concreto los de cualquier procesado por delito, a todos menos a Compromís se les ha dado bien. Lo que sí ha hecho a la perfección, al igual que todos, es describir el procedimiento de control y/o auditoría interna del partido, su Comisión de Garantías y Control.

La última pregunta requería algo más: cinco líneas para cada uno de los nombres y apellidos sin mancha para las elecciones generales de 2015. Se trataba de echar el currículum donde más importa, la página oficial del partido, y solo el PSOE nos describe en tal medida quiénes eran los principales candidatos a las generales.

Mala valoración es el resultado en general para un interrogante que fue más complicado en el test de Transparencia Internacional de 2014: no solo se pedía la trayectoria de las cabezas más visibles del partido, sino las de todos los integrantes.

Examen propio: olvidos en declaraciones de bienes, actividades y retribuciones

¿Y si cambiamos el sistema de evaluación? Les hemos sometido a un segundo examen, también sorpresa, con preguntas de transparencia nunca citadas antes. Nuestras primeras seis exigencias son la presencia de los bienes patrimoniales, actividades y retribuciones de todos los cargos públicos e internos, pero no todos los partidos se aprenden la lección de la transparencia.

En el PSOE gran parte de estas exigencias están correctas, con los papeles oficiales del partido, pero no es válido incluir los ejercicios del examen que se hicieron para la Eurocámara ni el registro de las Cortes Generales, con vacíos de información como el de la diputada María Dolores Galovart Carrera. Tampoco vale olvidar, como hace Susana Díaz, la retribución por su cargo como presidenta de Andalucía.

El resto deja mucho que desear. Podemos no llega al punto pues la web está en vías de actualización para incluir los datos económicos de los representantes del Congreso de los diputados y los de los órganos internos de los Consejos Autonómicos.

IU se olvida de su segunda diputada en el Congreso, Sol Sánchez, y hasta de cargos internos como el coordinador Cayo Lara. Ciudadanos solo incluye los sueldos públicos de los diputados de Andalucía y Cataluña, pero deja inexplicablemente fuera al resto, y el PP, directamente, se ha hecho una ‘chuleta’.

En nuestro examen no se pueden copiar, tampoco hipervínculos a las retribuciones en el Portal de Transparencia.

Compromís presenta sin criterio, como el alumno que contesta ‘a voleo’ el examen: incluye en algunos casos la cantidad en euros del salario bruto o neto y en otros casos el PDF de la nómina, como para el diputado del Congreso Ignasi Candela, el único de los cuatro representantes que la recoge.

Además, muchos aportan el mismo documento en la nómina y en la declaración de bienes, como el conseller Manuel Alcaraz. En el caso de la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, Monica Oltra, ni siquiera se ha colgado esta declaración.

Casi todos olvidan dar los datos económicos de sus cargos internos, a pesar de que los partidos nos han confirmado que muchos sí tienen retribución, por ejemplo los liberados a sueldo de IU o algunos cargos internos de Podemos que cobran por tareas específicas.

El PP se justifica asegurando que, como las empresas privadas, no dan información sobre las remuneraciones de los cargos orgánicos que no tengan cargo público. Se salva PSOE, en esto el mejor de la clase: los deberes bien hechos de la Comisión Ejecutiva Federal se ven en casos como el de Carmen Montón.

Formatos abiertos pero no reutilizables

Libros forrados sobre los que no se puede escribir, escritos a limpio para usar de nuevo o borradores ilegibles. Pedimos que los partidos traigan sus tipos de apuntes para resolver el siguiente bloque: las clases de formato de sus documentos.

Como resultado, el PDF es la esencia de las páginas web, lo que les ha dado la puntuación máxima en la parte de formatos abiertos, aquellos documentos que pueden leerse con programas de software libre o de código abierto, es decir, de descarga universal sin complementos comerciales específicos.

Pero la siguiente lección no ha sido nada ojeada: los formatos reutilizables (CSV y XLS principalmente), uno de los pilares de la transparencia, han quedado en la sombra para todos. Liberar el dato del PDF es la única solución, pero en muchos casos no es posible: los escaneos de las nóminas de las eurodiputadas de UPYD o la letra a mano en el PSOE son los enemigos frente a un formato a ordenador reutilizable solo con la ‘magia’ de otros programas.

¿Pero es esto suficiente? En nuestro examen no solo vale tener los datos, sino también un sitio para pedir los que faltan, como la plataforma Queremos Saber de Compromís.

Ciudadanos no se refiere con su nombre a la población que pide datos en su página web porque carece de una plataforma de solicitudes y junto con PSOE hace trampa con espacios reservados para la autopromoción o la movilización ciudadana. El resto de examinados dejan una zona reservada de consulta, pero en transparencia un email no da el diez.

Imputados en las listas electorales

Justicia para unos, ambigüedad para otros. Así se resume la respuesta a la décima pregunta, que no es otra que la séptima de Transparencia Internacional de 2015 con el ‘modo difícil’ activado: nosotros no nos conformamos con procesados fuera de las listas, sino también con imputados (ahora llamados investigados).

De hecho, Transparencia Internacional España lo exigía en su evaluación de 2014, antes de rebajar los requisitos y facilitarles el trabajo. Una de cal y otra de arena dan los dos grandes partidos tradicionales en este examen, PPPSOE, que censuran cualquier delito pero sin ser tajantes contra los investigados no procesados. El resto de alumnos son severos por igual para el procesado y el imputado. Una vez más Compromís está bloqueado, en proceso de redacción de su código ético.

Tras las correcciones de los dos exámenes, llega la valoración final.

  • El PP necesita mejorar, pues solo ha estudiado el contenido para el examen: ha pasado del notable al bien en el primer examen sorpresa y suspende en nuestra evaluación propia.
  • PSOE progresa adecuadamente: pierde su sobresaliente del primer test pero, como es aplicado, recupera en la segunda prueba con un 6.
  • En Ciudadanos ocurre lo contrario: le sobra organización pero le falta iniciativa, y los calcos para aprobar en un momento determinado dejan de funcionar cuando solo se estudia una lección de memoria durante unos días.
  • Podemos, por el contrario, encarna en su nombre la capacidad de aprobar pese a las adversidades, pero no llega a la puntuación del equipo de Pedro Sánchez.
  • El resto cae: en  Izquierda Unida, tras #gatetescongarzon, se necesitará otro hashtag para excusar dos suspensos; las notas de UPyD, respecto a su ejemplar participación en 2015, no se pueden ver de color rosa; y a Compromís se le da bastante mejor la estética que la transparencia.

Nota media de transparencia obtenida por los partidos políticos.

Nota media de transparencia obtenida por los partidos políticos. Imagen: Alumnos del Máster de Datos de C.U. Villanueva

¿Qué opinan los políticos sobre sus fallos? En nuestro afán académico, antes de publicar hemos querido hacer una tutoría con los interesados de cada partido para saber los porqués de sus debilidades en el examen.

Algunos alumnos responden con sinceridad, como UPyD, cuyo responsable de comunicación nos confiesa que ahora mismo el partido solo cuenta con dos trabajadores y se trata de una cuestión de falta de personal para actualizar los contenidos de la web.

Otros con evasivas, como el departamento de prensa del PSOE, que anuncia desconocer el porqué de los enlaces rotos sobre la información económica o la ausencia de formatos reutilizables.

El PP justifica la ausencia de las declaraciones de bienes de sus representantes remitiéndonos, una vez más, fuera de su web, en este caso a las del Congreso y el Senado, pero aquí no vale copiar al compañero.

Con las respuestas de Izquierda Unida y de Podemos quedan reafirmadas las correcciones, y, en el caso de Compromís, adivinamos que su respuesta ‘a voleo’ era consecuencia de la propia indecisión. Ciudadanos es el único que no ha contestado aún, aunque nos pidió las preguntas por correo.

La segunda parte llegará, ya de forma programada, oficial y sin evaluación propia, este mismo mes de la mano de Transparencia Internacional. Si el examinador no cambia sus diez preguntas será fácil contestar; sin embargo, la población tiene interrogantes que diez preguntas anuales no solucionan, pero el compromiso y la proactividad que nosotros reclamamos, sí.

Partidos, Transparencia

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